sábado, 29 de junio de 2013

EL CRISTIANO Y LA POLIGAMIA.

El año pasado /2012), una pastora cubana, conocida cariñosamente como la hermana Fefita, a quien tuve el gusto de conocer telefónicamente en Estados Unidos, me pidió que escribiera algo sobre el tema de la poligamia en la Biblia, pues se había encontrado con alguien que se decía cristiano, pero estaba enseñando a favor de la misma. El resultado fue el presente artículo que encontré, revisando mis archivos, y que comparto hoy.

¿Tiene vigencia la práctica de la poligamia para el cristiano?

Antes de comenzar a responder esta pregunta, vamos a efectuar una aclaración de términos.

Poligamia (de: "poli"- múltiple o mucho, y "gamos" - unión) es realmente el término para nombrar matrimonios constituidos por más de dos cónyuges, y engloba dos conceptos diferentes: poliginia ("genos"- mujer): un hombre casado con o unido a varias mujeres; poliandria ("andros". hombre): una mujer unida a o casada con varios hombres.  Debido a que la práctica de la poliandria ha sido históricamente muy reducida, y pervive solo en algunas etnias del mundo (particularmente en el Asia), la palabra poligamia se usa genéricamente en lugar de poliginia, de modo que se remite a nombrar la unión matrimonial de un hombre con varias mujeres. Bigamia, un derivado de la palabra anterior, se refiere al mismo tipo de relación, pero reducida a un hombre unido a dos mujeres solamente.

Por supuesto que los vocablos poligamia y bigamia no aparecen en la Biblia. Son términos específicos de la jerga perteneciente a la Antropología Cultural y a la Etnología. Sin embargo, el fenómeno que estas nombran, sí aparece en las Sagradas Escrituras. Así que aquí los usamos de la misma forma que el apóstol Juan echó mano del término "Logos", en su variante filosófica, acuñado primeramente por el filósofo Heráclito, para nombrar a Cristo, y describir su naturaleza; y de la misma manera que empleamos la palabra "trinidad", que no aparece en la Biblia, aunque la doctrina que nombra si está revelada.

La respuesta directa a la pregunta planteada al principio es NO. El registro de la práctica poligámica que se hace en el Antiguo Testamento, no es fundamento para mantener dicha práctica bajo la dispensación que estamos viviendo. Veamos por qué:

1o. Dios estableció el matrimonio sobre las bases de la relación entre UN hombre y UNA mujer. Génesis 2:24 declara: "Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a SU MUJER (no dice SUS MUJERES) y serán LOS DOS (no dice LOS TRES, LOS CUATRO O TODOS) una sola carne". Observemos adicionalmente que DIOS CREÓ UNA SOLA MUJER PARA ADÁN. Si la intención del Señor hubiera sido instituir la poligamia como práctica aprobada por él, hubiera creado varias mujeres para Adán, PERO CREÓ UNA SOLA. Este énfasis en la relación monogámica, se mantiene en diferentes partes del Antiguo y del Nuevo Testamento. En Proverbios se le amonesta al hombre: "Sea bendito tu manantial, y alégrate con LA MUJER de tu juventud (NO DICE "CON LAS MUJERES DE TU JUVENTUD" o "CON LAS DONCELLAS JÓVENES QUE TE VAYAS CONSIGUIENDO"). Como sierva amada y graciosa gacela, sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre" (Proverbios 5:18,19). El mismo polígamo Salomón, viejo ya y habiendo regresado de su pesimismo y escepticismo espiritual, escribe: "Goza de la vida CON LA MUJER QUE AMAS (no dice "CON LAS MUJERES QUE AMAS"), todos los días de tu vida..." (Eclesiastés 9:9). Dios reclama a los hombres de Israel su deslealtad hacia "la mujer de su juventud", en Malaquías 2:10-16. Aunque allí el tema es el  divorcio, como veremos un poco más adelante en nuestro argumento, es también válido para la poligamia. En el Nuevo Testamento, vemos que el Señor Jesús reafirmó el principio matrimonial establecido en Génesis (véase Mateo 19:4,5), y el apóstol Pablo escribe a los Corintios: "Cada uno tenga SU PROPIA MUJER, y cada una su propio marido (1 Corintios 7:2). Este versículo que rige para los cristianos significa "POLIGAMIA CERO" (ni poliginia, ni poliandria). Y más adelante, el mismo apóstol, inspirado por el Espíritu Santo, señala como requisito para los que lideran en la iglesia que sean "MARIDO DE UNA SOLA MUJER" (1 Timoteo 3:2, 12).

2o. Este modelo divino para el matrimonio humano ha tipificado, desde el principio, la relación de Cristo con su iglesia. Esto lo observamos claramente en Efesios 5:25-33. Vamos a analizar dos aspectos esenciales en este pasaje:

a) El versículo 25, comienza diciendo: "Maridos amad a vuestras mujeres". Cualquiera diría que el uso plural de la palabra "mujer" indica poligamia, sin embargo, hay dos razones para descartar esta interpretación pervertida. La primera es que la palabra "maridos" está en plural también. Si dijera: "Maridos amad a vuestra mujer", sería bien un disparate o bien un respaldo a la poliandria, y a nadie se le ocurriría pensar que Dios aprueba la relación conyugal de una mujer con varios hombres. La segunda razón la encontramos en el versículo 33, que cierra este segmento: "Por lo demás, CADA UNO DE VOSOTROS  ame a SU MUJER (no dice "cada uno de vosotros ame a sus mujeres)  como a sí mismo, y LA MUJER RESPETE A SU MARIDO (no dice: "y las mujeres respeten a su marido").

b) Tanto en este pasaje como en otros del Nuevo Testamento, siempre que se habla de la relación de Cristo y la Iglesia, se la menciona en singular. La Palabra de Dios describe a la Iglesia como UNA NOVIA o como LA ESPOSA, no como un conjunto de novias o esposas que habrán de desposarse con el marido. Alguno, con mente afiebrada por la concupiscencia, la lujuria y la lascivia, podría señalar que la iglesia está constituida por muchas personas, pero la Biblia no habla de los creyentes individuales (varones y mujeres) como "esposas" de Cristo, sino del conjunto de creyentes, al que se le llama IGLESIA, así en singular. Ese conjunto, esa iglesia, es llamada LA NOVIA, LA ESPOSA. Adicionalmente, una persona como la mencionada anteriormente, podría usar la parábola de la diez vírgenes para señalar el carácter "polígamo" de la unión de Cristo y su Iglesia, pero hacer esto, que ya de por sí es una blasfemia, sería ir en contra de una sana hermenéutica del tal pasaje, que describe a las doncellas como parte del séquito de la novia, y cuyo objetivo no es tratar de relaciones matrimoniales, sino de aspectos escatológicos.

3o. El origen de la poligamia está asociado con la degeneración paulatina que sufrió el ser humano, como producto del pecado. La primera manifestación poligámica de la historia bíblica, puede ser encontrada en Génesis 4. Observemos que surge en medio de la cultura cainita, que estaba desarrollándose sobre las bases del espíritu de su fundador, Caín. Analicemos este asunto en forma pormenorizada. En los inicios del capítulo, vemos que el hijo mayor de Adán y Eva, en su rebeldía contra Dios, intentó establecer una forma de adoración a Dios, alejada de lo que el Señor había establecido. Sustituyó los sacrificios con derramamiento de sangre, por una ofrenda vegetal. Aún más, en su celo carnal y diabólico, cometió el primer atentado de la historia contra la línea mesiánica y, por lo tanto, contra el plan salvífico de Dios hacia la humanidad. Su rebelión no sólo le hizo perder el privilegio de ser él, como primogénito biológico, el instrumento a través del cual Dios estableciera el linaje mesiánico, del cual vendría Cristo, sino que lo llevó a asesinar a Abel que, por su fidelidad, podía ocupar el lugar de continuador de la línea mesiánica. La sociedad humana que Caín estableció, después de haber asesinado a su hermano y huido del lado de su familia, desarrolló una cultura basada en un modo de vida cuyos principios eran opuestos a la verdad de Dios. Judas, en su epístola, la llamó "el camino de Caín". Lamec, descendiente de Caín en sexta generación, instauró la práctica de la poligamia. Tomó, dice Génesis 4:20, dos mujeres. Lo más interesante de todo es que había heredado de su ascendiente Caín, la rebeldía y la violencia, evidentes en el versículo 23. En el capítulo 1 de Romanos, el apóstol Pablo da una explicación del proceso de degeneración del ser humano, a partir de la falsa adoración. El clímax de dicha degeneración espiritual es la perversión moral, particularmente sexual. Lea detenidamente Romanos 1:18-32. Usted podrá observar que justamente este es el proceso que se da en todas las sociedades humanas, a través de la historia y, en manera muy especial, en esta primera sociedad humana paralela, que se fundó y desarrolló sobre principios opuestos a Dios. Una aclaración adicional. Alguno podría decir: "Bueno, si la poligamia surgida en el seno de la sociedad cainita es pecaminosa, entonces el desarrollo civilizador que vino de los descendientes de Lamec (Génesis 4:20-22) sería pecaminoso también". Definitivamente, NO. El desarrollo de formas culturales artísticas, técnicas, etc., es resultado de la impronta creadora de Dios en el hombre, y del mandato cultural que el Señor le dio al ser humano desde el principio de la Historia (Génesis 1:28; 2:15,20). El mal uso de los mismos es producto del pecado, pero el pasaje que hemos estado analizando no habla de dicho mal uso, de modo que es contraproducente usar este argumento. Una cosa es el trabajo creador de los descendientes de Lamec, y otra muy diferente la inmoralidad de éste.

De acuerdo con el análisis efectuado hasta el momento, podemos concluir que la poligamia, nacida como bigamia, es un producto del pecado y la degeneración de los seres humanos, que en el terreno de lo moral, sexual y familiar, se levantan contra el modelo divino del matrimonio monogámico, el cual tipifica a la "monogámica" unión de Cristo con su Iglesia.

De la conclusión anterior, surge una pregunta: ¿por qué entonces en la Biblia, particularmente en el Antiguo Testamento, aparecen casos de poligamia, aún en patriarcas fieles al Señor y bendecidos por él? ¿Es esto, acaso, prueba del aval de Dios a esta práctica? La respuesta a estas preguntas se desarrolla en esta segunda parte de la argumentación.

En primer lugar, tenemos que entender que el pecado y sus consecuencias (poligamia, sumisión abyecta de la mujer, violencia doméstica, abuso sexual, esclavitud, drogadicción, etc.) atentan contra la absoluta santidad de Dios. Dios nunca va a aprobar o avalar cualquier manifestación humana que atente contra su santidad y su justicia. Que estas cosas ocurran entra en el campo de la temporal permisión divina, pero nunca dentro de su voluntad que, de acuerdo con lo expresado por el apóstol Pablo, es "buena, agradable y perfecta" (Romanos 12:2). La razón por la cual el Señor PERMITIÓ la idolatría y las prácticas degradantes derivadas de ella (no olvidar Romanos 1) como la poligamia y la esclavitud, la expresa el  mismo apóstol Pablo, en su discurso en el ágora ateniense: "Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios HABIENDO PASADO POR ALTO LOS TIEMPOS DE ESTA IGNORANCIA, ahora manda a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan" (Hechos 17:29,30). En este mismo sentido se refirió el Señor Jesucristo cuando declaró que Dios había permitido el divorcio, en la ley de Moisés, "por la dureza del corazón de ellos" (Mateo 19:8 y 9). Pero en la nueva dispensación, el propio Señor Jesucristo establece algo que,  aunque se refiere directamente al divorcio, involucra también a la poligamia: "Y yo digo que CUALQUIERA que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y SE CASA CON OTRA, ADULTERA, y EL QUE SE CASA CON LA REPUDIADA ADULTERA" (Mateo 19:9). ¿Quién adultera si se divorcia? ¿Quién adultera si se casa con la mujer divorciada? EL HOMBRE. Por supuesto, en otros pasajes se nos habla de que la mujer está en el mismo caso (véase Romanos 7:3). Pero hacemos hincapié aquí en que el hombre está sujeto a adulterio cuando se divorcia sin causa válida y se vuelve a casar, porque hay quienes sostienen que es solamente  la mujer la que adultera si se divorcia y se vuelve a casar. Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y autoritativas. Sin embargo, no estamos hablando de divorcio, sino de poligamia. La conclusión lógica de esto es la siguiente: SI UN HOMBRE ES CONSIDERADO ADÚLTERO PORQUE SE VUELVE A CASAR SIN UNA RAZÓN VÁLIDA PARA LA DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO ANTERIOR, ¿CÓMO NO SERÁ CONSIDERADO ADÚLTERO TAMBIÉN, SI TOMA OTRA U OTRAS MUJERES EN VIDA DE SU ESPOSA CON LA QUE ESTÁ VÁLIDAMENTE CASADO?

En segundo lugar, el análisis de la vida de los patriarcas y de personajes como los sacerdotes, los profetas y los reyes polígamos de Israel, nos revela algunos pormenores muy interesantes que hemos de analizar a continuación.

Noé y sus hijos fueron monógamos. En medio de una generación corrompida, en la que, como dijo el mismo Señor Jesucristo, la gente habitualmente "se casaba y daba en casamiento" (Mateo 24:38), estos varones piadosos supieron tener una sola esposa cada uno. Al arca no entraron Noé, sus hijos y las múltiples esposas de cada uno. Entraron ocho personas: cuatro hombres y sus respectivas cónyuges.

El patriarca Job, quien vivió antes que Moisés, tenía una sola esposa, a pesar de que era hombre rico y, de acuerdo con la costumbre oriental, podía haber tomado más esposas y concubinas. Fue SU MUJER (NO SUS MUJERES), la madre de sus diez hijos muertos,  la que le dijo: "Maldice a Dios y muérete" (Job 2:9). Haciendo un recuento de su integridad moral, Job declara: "Hice pacto con mis ojos, ¿cómo pues había yo de mirar a una virgen?" (Job 31:1). ¿Recuerdan estas palabras a otras del Nuevo Testamento? Sí, a las de Jesús en Mateo 5:28. Job, hombre casado, consideraba pecaminoso mirar a una mujer por más libre y casadera que esta fuera. De modo que, la poligamia para él era adulterio.

La ley mosaica establecía que los sacerdotes debían casarse con UNA mujer doncella. Profetas como Isaías, Ezequiel y Oseas tuvieron una sola esposa. A Jeremías, dadas las circunstancias en que le tocó vivir y la naturaleza de su labor, directamente Dios le dijo que no tomara esposa (no le dijo ESPOSAS).

La propia ley mosaica, aunque por permisión divina no hizo abolición de la poligamia (tampoco la hizo de la esclavitud, la cual no consideramos válida actualmente), sí estableció regulaciones con respecto al matrimonio con más de una mujer. Con respecto a los reyes, específicamente, les prohibió que tomaran muchas mujeres (Deuteronomio 17:17, la traducción más apegada al hebreo es: "no tomará para sí mujeres") . Como veremos más adelante, la desobediencia de los reyes de Israel, incluyendo David y Salomón, generó sufrimiento, dolor y tragedia.

Los que han abogado y abogan por la validez de la poligamia entre los cristianos, tienen como argumentos favoritos a personajes polígamos como Abraham, Jacob, David y Salomón.

Que Abraham no era polígamo por naturaleza se ve claramente, porque solo tomó nueva esposa, Cetura, cuando Sara murió. Su relación con la esclava Agar fue solo temporal y condicionada no solo por las reclamaciones de Sara, sino por la influencia del Código de Hammburabi, extendido por todo el Medio Oriente, en aquella época. Este código legal mesopotámico permitía al hombre tomar otra mujer solo en caso de esterilidad de la esposa, de lo contrario, era ilegal que hiciera entrar a su casa una nueva esposa, en vida de la otra. Para evitar la poligamia, la esposa estéril podía darle a su marido una esclava como concubina. Esta no tenía ningún derecho como esposa. Debido a que los esclavos eran considerados pertenencias, y su estatus era más bien infrahumano, el Código de Hammurabi no consideraba polígama la tenencia de una concubina esclava. Ahora bien, esta explicación contextual no justifica ni exonera a Abraham de ser declarado bígamo, al tener a Agar y a Sara, pero sí explica que su bigamia fue circunstancial. De hecho, Isaac, su hijo, siguiendo la mejor tradición de su padre, fue monógamo. Una observación adicional: Abraham y Sara eran medio hermanos (por parte de su padre Taré). ¿Alguien piensa sostener este tipo de matrimonio entre los cristianos también?

El caso de Jacob es parecido en cierto modo al de su abuelo Abraham. Jacob fue polígamo por imposición. Él solo amaba y quería casarse con Raquel. Fue engañado y se le dio a Lea también por mujer. Posteriormente, la rivalidad de sus dos  esposas lo obligó a tomar a sus respectivas esclavas. Cumplió su función marital con todas, pero a la que siempre amó fue a la única mujer con la que hubiera deseado estar casado, y por la que catorce años de trabajo le habían parecido poco: Raquel.

David violó la ley de Deuteronomio para los reyes, cuando comenzó a tomar mujeres a diestra y a siniestra. Violó la ley de Moisés, y llevó la culpa y consecuencia de su pecado, cuando tomó a Betsabé, mujer de Urías, engrosando el número de su harén. Sí, David fue un hombre "conforme al corazón de Dios", por su capacidad para el arrepentimiento y para sujetarse a la voluntad de Dios en toda circunstancia, pero no porque el Señor aplaudiera su incontinencia sexual, y los desatinos derivados de ella.

Finalmente, los resultados directos de la poligamia, en la Biblia, siempre son tristes:

a) Celos, rivalidades y sufrimientos entre las esposas: Sara y Agar,  Raquel y Lea, Ana y Penina,
b) Rivalidades entre los hijos: Ismael e Isaac; los hijos mayores de Jacob con respecto a José.
c) Inmoralidad sexual: Rubén y la concubina de su padre; Absalón y las concubinas de David; Amnón y su medio hermana Tamar (ambos hijos de David con diferentes mujeres).

Sostener que la poligamia antiguotestamentaria estaba refrendada por Dios porque los patriarcas polígamos fueron hombres bendecidos, es un argumento inconsistente. La  bendición sobre sus vidas no dependía de su práctica poligámica, sino de la misericordia de Dios hacia ellos, y de la fidelidad de ellos hacia él, en otras  áreas de sus vidas. Su práctica poligámica, circunscrita a una época en que la revelación no estaba completada, era permitida por Dios en la misma medida en que él permitió la esclavitud y otras prácticas que actualmente han perdido su vigencia y que, inclusive, son consideradas oprobiosas.

De todos modos, en mi humilde opinión, pienso que si todavía hay alguno por ahí que siga sosteniendo su concupiscente interpretación de la Biblia a favor de la poligamia, es aconsejable entonces que proceda a circuncidarse, porque los "bendecidos" patriarcas y reyes polígamos del Antiguo Testamento también lo estaban. ¡Excelente idea! ¿No?

Dios les bendiga.

Alba L. Llanes Labrada.
Fontana, California, 30 de Agosto de 2012.
Ministerio Internacional Luz y Verdad.


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